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Usos, ventajas y desventajas de los medios digitales en la investigación musical (Post Invitado) | Ferran Escrivà Llorca

Usos, ventajas y desventajas de los medios digitales en la investigación musical

por Xurxo Fernández (xurxo.fernandez.fernandez-AT-gmail.com)

En los últimos años, han sido muchos los avances tecnológicos que condicionaron la manera de realizar las tareas cotidianas, y se puede decir que fueron pocos los ámbitos que se libraron de la implementación de los medios digitales, pero ¿que es exactamente un medio digital? Según la RAE, un medio digital es todo aquel que “crea, presenta, transporta o almacena información mediante combinación de bits”, que no es más que un término inglés que hace referencia al código binario, es decir, la combinación de 0 y 1.

Hoy en día estamos rodeados de dispositivos digitales tales como ordenadores, smartphones, tablets, smartwatch, dispositivos de realidad aumentada, Smart TV, o algo que hace unas décadas valdría como guion para películas de ciencia ficción, como dispositivos que tú les hablas y ellos hacen lo que les mandes, es decir, asistentes inteligentes, inteligencia artificial, un término que suena todavía futurista… Unos son más utilizados y otros menos, dependiendo en gran parte de los ámbitos y usos de consumo, pero está claro que casi nadie ni nada, en el mundo occidental y capitalista, se libra de estos dispositivos.

A pesar de que la primera computadora programable se considera que nació en el año 1936, la creación del dispositivo que actualmente conforma la totalidad de los dispositivos digitales no surge hasta el año 1958: el chip informático. Después de años de desarrollo, es en la década de los 80 cuando se empiezan a comercializar las primeras unidades de ordenadores personales, pero no será hasta los 90 y el nuevo siglo XXI, cuando la tecnología empieza a conquistar verdaderamente todos los hogares y puestos de trabajo. La investigación musical, por supuesto, se nutrió de las grandes ventajas de estos dispositivos (Ramos, 2015).

A continuación, se explican los usos de los diversos medios digitales, así como sus ventajas y ciertas desventajas, en las distintas etapas del proceso de la investigación musical. No es objetivo de este ensayo publicitar aplicaciones, sino aportar ideas sobre sus usos y, por supuesto, debo recalcar que existen innumerables aplicaciones para cada etapa del proceso, pero como es de esperar, es imposible recoger todas las que existen. El criterio para la elección ha sido meramente personal, es decir, las que a mi me aportaron y me funcionaron en cada momento.

En el primer momento, donde germina cualquier tema de estudio, se hace muy necesario el uso de las bases de datos y bibliotecas digitales, las cuales también serán herramienta imprescindible durante la elaboración de la propia investigación. Estas permiten realizar búsquedas por términos, dando acceso a fuentes digitales, o determinando un lugar en el cual se pueda acceder a una fuente física, hecho que ocurre con los documentos que todavía no están digitalizados. Este tipo de plataformas facilita, en gran medida, el trabajo de pesquisa de información. Actualmente se hace impensable la inexistencia de estas plataformas, ¿seriamos capaces hoy en día de plantearnos encontrar un documento sin el uso de internet? La pregunta requiere de una respuesta personal, pero lo que es indiscutible, es que el proceso sería mucho más tedioso y requeriría de más tiempo. Algunos ejemplos, de entre los miles que pueden existir de este tipo de plataformas son: la Petrucci Music Library, una base de datos con miles de partituras y documentos originales digitalizados a disposición de los usuarios, el buscador Google Académico, el cual realiza las búsquedas teniendo en cuenta solo resultados de ámbito académico, Academia.edu, una red social donde los investigadores comparten artículos de investigación, al igual que Researchgate, o casos más particulares como la Gallica, una base de datos con documentos digitalizados que se hallan en la Biblioteca Nacional de Francia, o el mismo caso con la Biblioteca Nacional de España, a través de la Biblioteca digital hispánica, o el portal “cuasi infinito” Europeana.

Para el caso de necesitar contactar con personas físicas, hoy en día no existen las limitaciones en cuanto a comunicaciones [se publica este post durante el confinamiento por el Covid-19]. Es posible realizar entrevistas o mantener conversaciones a través de cualquiera de las decenas de aplicaciones que permiten mantener videoconferencias a tiempo real, pudiendo verse los rostros, algo sumamente importante a la hora de la realización de estas. Algunas de las aplicaciones que permiten este tipo de comunicaciones son Skype, Zoom o Hangouts, o incluso aplicaciones propias de dispositivos móviles como Whatsapp, Facetime(exclusivo de Apple) o Telegram. Para este caso, sigue siendo preferible, siempre que sea posible, el contacto directo con las personas puesto que crea más confianza.

Una vez se tienen localizadas una serie de fuentes de las que partirá la investigación, puede ser muy útil la creación de una base de datos propia donde se atribuyan palabras clave a cada uno de los materiales, para facilitar el acceso a las mismas fuentes a través de la búsqueda de términos. Es apropiado, así mismo, clasificar las fuentes por tipo o rol dentro de la investigación estableciendo las que aportan una información más genérica, de contexto o histórica y las que proporcionan una información más particular como datos iconográficos, partituras, cartas, o escritos. Para ello se puede recurrir a programas tipo Microsoft Access,dentro del paquete ofimático Microsoft Office o a programas libres de código abierto como Base, dentro del paquete ofimático LibreOffice.

Para trabajos de corte etnomusicológico, podría ser necesario realizar grabaciones musicales para su posterior estudio, al igual que podría ser necesaria la realización de grabaciones de conversaciones en cualquier tipo de investigación. Actualmente, la tecnología de la grabación de audio ofrece múltiples maneras de grabar sonido siendo accesibles económicamente. Desde grabadoras de mano con calidades excepcionales, hasta equipos formados por micrófono y tarjeta de sonido conectados a un ordenador que consiguen resultados de grabaciones profesionales. A posteriori, los archivos generados por los dispositivos podrán ser editados con estaciones de trabajo de audio digital (DAW) del tipo Protools, Cubase, Logic(exclusivo de Apple), Reaper (herramienta completa y profesional con un precio muy competenete) o la gratuita Audacity, y exportados para poder ser cargados en cualquier dispositivo que los reproduzca, como en los ya casi obsoletos reproductores de mp3, tablets, smarthphones u ordenadores personales. Una función muy útil dentro de las DAW es ralentizar la velocidad de las grabaciones para proceder a las transcripciones.

Por supuesto, no se puede dejar de lado la importancia del uso de procesadores de texto para la realización de los trabajos de investigación en todos sus estadios. Estos procesadores presentan muchas ventajas con respecto a los métodos más antiguos: permiten búsqueda de términos, facilitan enormemente la maquetación de los trabajos, permiten insertar imágenes, capturas, partituras, o cualquiera que sea el documento gráfico necesario en caso de ser presentado en papel, o se podrían crear hipervínculos a materiales audiovisuales en caso de ser presentado de manera digital. Una de las aplicaciones más extendidas de esta tipología es el Microsoft Office, con su equivalente aplicación libre del paquete LibreOffice, Writer o Pages del paquete iWork, exclusivo para plataformas Apple.

Durante la fase del desarrollo del trabajo de investigación, podrán ser usadas todas las herramientas explicadas anteriormente, además de muchas otras. A continuación, se establecerán algunas de las principales y más extendidas.

En cualquier investigación musicológica, de seguro no faltarán partituras. Se pueden realizar con cualquier editor de partituras, los cuales suelen ser fáciles, intuitivos, y permiten plasmar cualquiera que sea el sistema de notación a utilizar, presentando una apariencia muy perfeccionada. De entre muchos otros, destacan el Finale, Sibelius y dentro de programas libres, el Musescore. Cabe destacar también en este apartado la aplicación libre Lilypond, la cual obtiene muy buenos resultados de maquetación, pero su uso puede resultar más dificultoso en un principio ya que se introducen los parámetros como texto a través de un lenguaje propio (basado en Latex) que después traduce a una partitura en formato PDF y no en un entorno gráfico musical como los anteriores. Algo parecido a programar. Actualmente también están en continuo desarrollo diferentes formatos y protocolos que permiten realizar búsquedas por texto insertado como metadato o música como TEI y MEI (Griffiths, 2014).

Hay cuatro recursos de suma importancia en el desarrollo de las investigaciones musicales avalados por la Sociedad Internacional de Musicología. (Griffiths, 2014): RISM (Répertoire Internationale des Sources Musicales), RILM (Répertoire Internationale de Litterature Musicale), RIPM (Répertoire International de la Presse Musical) y RIDM (Répertoire Internationale d’Iconographie de la Musique). Son cuatro bases de datos en continua actualización que se dedican respectivamente a la catalogación de las fuentes musicales escritas, a reunir y catalogar fuentes musicológicas, a catalogar escritos de prensa popular y a catalogar obras de arte que representan instrumentos y vida musical (Griffiths, 2014).

Para el caso de tener que realizar análisis de grabaciones musicales, existe una herramienta muy apropiada llamada Sonic Visualizer de análisis musical asistido por computadora (Sammartino, 2015).

Si la investigación requiere del estudio o comparación de grabaciones musicales editadas, son muy útiles las aplicaciones de reproducción de música en streaming. De entre las múltiples opciones existentes, destacan Apple music, Amazon music, Deezer, Spotify, Youtube o Souncloud. Este tipo de aplicaciones facilita el acceso a fuentes que posiblemente sean de difícil acceso en su versión física.

Una vez realizado el trabajo de investigación, se debe reflexionar sobre un aspecto crucial en la sociedad de la información. Si todas las herramientas expuestas anteriormente son útiles para la investigación musical, es justo que, una vez realizado el trabajo, esté a disposición de otros investigadores para que lo puedan consultar. Para ello, pueden ser utilizadas las redes sociales definidas al principio del texto (Academia.edu y Researchgate), o cualquier otra base de datos de investigaciones (Grifeu, 2010).

Un uso de los medios digitales que se hace necesario citar, para el caso de la investigación interpretativa, es la creación de música a través de estos dispositivos digitales, los cuales vienen siendo usados desde mediados del pasado siglo XX, pero que día tras días evolucionan en el proceso creativo (Cascudo, 2014).

A lo largo del texto han sido expuestas algunas de las ventajas que ofrece el uso de los medios digitales en el proceso de la investigación musical, pero cabe valorar algunas a mayores. Las más destacadas son:

    • Facilidad de acceso a las fuentes.
    • Acceso a fuentes que se hace imposible acceder por otro método.
    • Ahorro del tiempo en la investigación, lo cual nos permite investigar con más profundidad.
    • Profundidad que nos aportan las herramientas de análisis.
    • Interacción con personas que se pueden encontrar lejanas geográficamente.
    • Circulación de la información de forma rápida.
    • El hecho de que un documento digital compartido, es prácticamente imposible que se destruya ya que no existe una copia única.

No se pueden ignorar, sin embargo, algunas de las desventajas que ofrece el uso de dichos medios:

    • La facilidad de acceso a la creación de material digital hace que la información pueda ser poco fiable o contrastada.
    • Disponer de tanta información en los dispositivos digitales disminuye las relaciones sociales entre investigadores.
    • Es necesaria la alfabetización en materia de informática y tratamiento de los medios (Marino, 2013).
    • El que los materiales estén tan accesibles y se pierda la idea de copia única (una vez digitalizado las copias son infinitas), puede devaluar el valor de las fuentes originales (Marino, 2013).
    • Además, en la adquisición de ciertos materiales digitales como la música, existe pérdida de información ya que, al adquirir, por ejemplo, las pistas de un disco compacto, no tendremos acceso a la información del libreto que puede ser muy valiosa.

A modo de conclusión, cabe destacar la importancia que hoy en día permite el uso de las nuevas tecnologías y reconocer que llegaron para quedarse, ya que día tras día evolucionan a una velocidad extraordinaria. Son herramientas muy importantes y necesarias, pero resulta imprescindible saber usarlas correctamente. Quién sabe si en un breve periodo de tiempo, la realidad virtual o la realidad aumentada (de la cual no hablamos por la falta de aplicación hoy en la investigación musical), nos permitirá volver a siglos anteriores y asistir a recreaciones de conciertos o hechos pasados.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS: