Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/customer/www/ferranescrivallorca.com/public_html/wp-content/plugins/enjoy-instagram-instagram-responsive-images-gallery-and-carousel/includes/class.enjoyinstagram-api-connection.php on line 362
¿Quién critica a la crítica? (post Invitado) | Ferran Escrivà Llorca

¿QUIÉN CRITICA A LA CRÍTICA?

Por Rafael Martínez Martínez (rafa700gx-AT-gmail.com)

Es mucha la gente que acude a las salas de conciertos esperando emocionarse, vibrar o simplemente disfrutar del trabajo de los intérpretes que dan vida, durante la duración del concierto, a las obras escritas por los grandes –o no tan grandes, pero sin duda también interesantes– compositores. Desde melómanos, músicos aficionados o profesionales, todos salen con una sensación, por fuerza, necesariamente desigual.

Es en estas ocasiones cuando solemos acudir en busca de una opinión de peso, la crítica. Bien sea en el periódico local, alguna revista especializada o plataformas como Bachtrack, la cual realiza una gran labor informativa sobre la actividad musical, incluyendo programaciones, artículos o críticas.

Pero, ¿quién es el crítico para criticar? y, acaso ¿tiene la última palabra acerca del resultado y debemos fiarnos de su opinión?

Tomando como muestra Bachtrack, fundada en 2008, ésta supone uno de los principales buscadores de eventos de música clásica a nivel global. Para cubrir dichos eventos, la plataforma cuenta con un amplio número de colaboradores repartidos por el mundo. Centrándonos en el equipo de colaboradores para los eventos musicales en España, podemos observar un perfil muy dispar. Desde doctores en Filosofía hasta melómanos con profesiones tan diversas como veterinarios o físicos, llamando la atención los pocos colaboradores con estudios superiores en el campo de la música.

Resulta habitual encontrarnos en las críticas de conciertos de música clásica un lenguaje, en ocasiones rozando lo pretencioso, que busca reafirmar esa idea de que la música culta es algo dirigido a un público de cultura exquisita que será capaz de comprender la compleja dialéctica incluso cuando esconda una falta de mensaje.

Probablemente muchos de vosotros guardéis los programas de mano de varios de los conciertos a los que habéis asistido. ¿Alguna vez habéis probado a comparar las explicaciones sobre el programa con la crítica del concierto? Es sorprendente cómo, en muchas ocasiones, la diferencia no es grande o la crítica se centra en describir las obras interpretadas, cuándo se compusieron, en qué se inspiraron, la vida del compositor o bien del intérprete dejando como algo secundario el juicio sobre la interpretación realizada.

Todo esto me hace plantearme varias preguntas: ¿es necesario poseer conocimientos específicos en un campo para poder hacer una crítica?, ¿cualquiera puede ser crítico?, ¿qué es una crítica y para qué sirve?

Comencemos por la primera pregunta. Especialmente en los tiempos que corren, y gracias a Internet y las redes sociales, es evidente que cualquiera puede criticar lo que le apetezca. Pero, también es algo obvio que la crítica hecha por un especialista no debería tener el mismo valor ni fundamento que la hecha por un aficionado. ¿Podría tener la misma valía una crítica de la Appassionata hecha por un filósofo aficionado a la música que por Daniel Barenboim? ¿escuchar la opinión de Gustavo Dudamel sobre una interpretación de la sinfonía nº8 de Mahler es igual que escuchar la de un veterinario melómano?

 

Todo esto nos lleva a la segunda pregunta. Cualquiera puede ser crítico, sí. Pero nosotros debemos ser los primeros en tener una visión crítica cuando buscamos opiniones de terceros y ser capaces de separar la cal de la arena.

Según la RAE, una crítica es un “juicio expresado, generalmente de manera pública, sobre un espectáculo, una obra artística, etc.”, capacidad que todos poseemos (a priori). Debería ser responsabilidad de los que poseemos conocimientos profundos en un campo en especial, tratar de ilustrar a los que tienen menos y desean ampliarlos. No deberíamos limitarnos a replicar datos que la Wikipedia muestra a cualquiera que lo busque y, con la humildad necesaria, hacer un juicio sobre la interpretación y no sobre la obra.

Por otra parte, no podemos obviar que, para que un concierto llegue a la sala, existe una serie de procesos burocráticos y mercantiles en los que intervienen diversos organismos, así como unos mecanismos editoriales y comerciales antes de que una crítica vea la luz. Es por esto que hay ciertos factores que pueden influir en la crítica y deberíamos ser conscientes de ellos. Puede ser que la línea editorial e ideológica de un medio de comunicación sea afín, o contraria, a los organizadores de un concierto, ciclo, festival, etc. en el caso de festivales de mayor envergadura se puede dar el caso de que sea el propio festival quien facilita los medios al crítico para viajar, alojarse… Entonces, ¿hasta qué punto es objetiva una crítica? ¿cómo podemos fiarnos de lo que leemos sin conocer las circunstancias que han llevado a escribirlo?

Para finalizar, me voy a permitir plasmar mi opinión. La música es algo universal y, como tal, es capaz de generar sensaciones, emociones o estados de ánimo en cada persona que la escuche, pudiendo ser éstas muy dispares pero todas ellas válidas. Considero que un concierto no es un examen ni un concurso, y el músico (o agrupación de músicos) que se enfrenta al público siempre tratará de ofrecer su mejor versión. Su ejecución producirá una opinión en cada espectador, no siendo la crítica otra cosa que –leída al día siguiente– la simple opinión de un individuo.

Y después de todo lo escrito… ¿quién soy yo para criticar la crítica? No soy más que un profesor de conservatorio, con una titulación superior en la especialidad de piano y un máster en investigación musical que, como cada uno de nosotros, tiene sus propias opiniones.