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Recuperar la música de la Antigua Grecia: ¿Misión Imposible? (post invitado) | Ferran Escrivà Llorca

RECUPERAR LA MÚSICA DE LA ANTIGUA GRECIA: ¿MISIÓN IMPOSIBLE?

 

Por Nerea Benavent Peiró [1] (nerea.benavent-AT-gmail.com)

En los años 30 el musicólogo Wilfrid Perret en la Royal Musical Association de Londres recordaba las palabras de un profesor de griego y músico aficionado: «A la música de la Antigua Grecia nadie ha conseguido encontrarle nunca ni pies ni cabeza, ni nadie lo conseguirá nunca. Es así de compleja»[2].

En términos similares se expresaba Albin Lesky en su monumental Historia de la literatura griega cuando, al referirse a la lírica, observaba «Si de por sí es lamentable la pérdida de la música para nuestra comprensión de la lírica antigua, debemos tener en cuenta, sobre todo para la lírica coral, que la palabra conservada solo nos proporciona una fracción de lo que en un tiempo fue un todo de sonido y movimiento» (Lesky, 1989, p. 174).

Lesky acierta al considerar que la palabra conservada solo es una pequeña fracción de un todo de sonido y movimiento, pues como señala Rodríguez Adrados, en época arcaica «la poesía era un derivado, subordinado a un ritmo, una música y a una intención preexistentes»; si bien, a partir del siglo VII a. de C. la situación se invirtió y fue la música la que se subordinó a la palabra (Adrados, 1980, p.133). Sin embargo, dar por sentada la pérdida de la música griega antigua es un error. Afortunadamente, grupos de trabajo como el dirigido por Armand d’Angour en la University of Oxford, Sylvain Perrot en el Centre National de la Recherche Scientifique de Estrasburgo o Mathilde Kaisin en la Université de Liège están haciendo posible que podamos disfrutar de nuevo de la música griega de la antigüedad.

El denominador común del método de trabajo de todos los investigadores anteriormente citados es partir de las evidencias que nos proporcionan la arqueología y los textos, tanto literarios como de teoría musical, que no han llegado: si se conoce el ritmo, la melodía y los instrumentos que se utilizan, es posible reconstruir la música antigua.

Por lo que respecta a los instrumentos, los datos proporcionados por la arqueología son preciosos a la hora de reconstruir la lira y el aulós, la flauta doble con que se acompañaba la poesía áulica. Además, hoy en día las nuevas tecnologías permiten una reconstrucción más fiel. Así, el grupo de D’Angour ha reconstruido una doble flauta a partir del aulós conservado en el Museo del Louvre utilizando un programa informático concebido ad hoc. Paralelamente, la cerámica griega con sus representaciones de músicos permite hacerse una idea de cómo se tocaban los instrumentos. Así se ha sabido que para tocar el aulós el ejecutante llevaba a cabo lo que se conoce como respiración circular: se toma el aire por la nariz, se almacena en las mejillas (de ahí que sean representados con los carrillos hinchados) y se expulsa. A la vez se inspira de nuevo por la nariz de tal forma que se puede producir un sonido continuo similar a una gaita.

Flautista tocando el aulós. (Museo del Louvre)

En lo referente al ritmo, la cuestión es mucho más sencilla. Sabemos que tanto la poesía como la tragedia y la comedia en muchas de sus partes estaban concebidas para ser cantadas acompañadas por instrumentos. Puesto que el griego es una lengua en el que la cantidad silábica es relevante fonológicamente, su métrica está basada en la repetición de esquemas (los pies métricos) que son combinaciones de sílabas largas y breves. Dentro de cada uno de estos pies hay una parte dominante, tesis, y otra débil, arsis.

Recuperar la melodía es la tarea más complicada, pero aquí, de nuevo, la arqueología, la epigrafía y la paleografía han proporcionado a los investigadores evidencias a partir de las cuales trabajar. El epitafio de Sicilo o el Peán de Apoloen Delfos son inscripciones en las que sobre el texto aparecen letras que en realidad son una notación musical. Asimismo, contamos con una buena cantidad de papiros literarios en los que aparece también superpuesta una notación musical. Los antiguos griegos se servían de las letras del alfabeto para notar la melodía que podemos interpretar gracias a la Εἰσαγογὴ μουσική de Alipio de Alejandría (Kaisin, 2019, p.77).

Epitafio de Sicilo

Transcripción del texto del epitafio de Sicilo con su notación musical.

Hasta aquí el método de recuperación de la música griega antigua se asemeja al método positivista utilizado por los comparativistas y, posteriormente, por los Jungergrammatiker en el siglo XIX para le reconstrucción del indoeuropeo.

La cuestión fundamental es que muchos de los textos que poseemos y que sabemos que estaban musicados carecen de notación. En tal caso el método positivista es insuficiente pues ya no se pueden cotejar evidencias, sino que hay que inferir resultados a partir de datos indirectos. En el ámbito del indoeuropeo la publicación de la Mémoire sur le système des voyelles dans les langues indoeuropéens en 1879 por parte de Ferdinand de Saussure supuso una revolución metodológica al postular la existencia de lo que llamó coeficientes sonánticos, base de la teoría laringal, sin comparar evidencias, sino mediante el razonamiento estructural. Medio siglo después, el desciframiento de las tablillas hititas confirmó las predicciones de Saussure.

El trabajo de los investigadores de la música griega antigua es en cierto modo similar. Se trata de restablecer la música griega a pesar de no contar con todos los datos, aplicando el razonamiento. De nuevo, para este fin, la naturaleza de la lengua griega facilita la reconstrucción. El griego clásico representa un estado de lengua próximo al del proto-indoeuropeo con un acento tonal, no de intensidad como las lenguas modernas. Este acento tonal es libre y en la métrica es independiente de la tesis y el arsis. Así pues, el acento tonal del griego clásico, al indicar una elevación de la altura musical, es un índice a partir del cual se puede ir restableciendo la melodía.

En este vídeo, los lectores podrán experimentar cómo sonaría el canto en una tragedia de Eurípides y cuál es el método que el grupo dirigido por el profesor de clásicas de la Universidad de Oxford, Armand d’Angour ha seguido para poder reconstruirla.

No es casualidad que los estudios diacrónicos de la filología, concretamente la reconstrucción del indoeuropeo, lengua hipotética de la que no poseemos datos escritos, proporcionen un modelo para los investigadores que se dedican a la recuperación de la música griega antigua. En el plano teórico ambos problemas, la reconstrucción de una lengua no atestiguada y la recuperación de una música no anotada, son muy similares. Por otra parte, como señalaba el profesor Rodríguez Adrados en el artículo antes mencionado el término griego μουσική, derivado del nombre de las musas, englobaba tanto la música, como la poesía y la danza, todos ellos constituyentes de la dramaturgia griega, tanto la tragedia como la comedia. En definitiva, al margen de las aportaciones de ciencias auxiliares como la arqueología o la paleografía, el reto de la recuperación de la música griega antigua es muy similar al que se plantean los filólogos clásicos a la hora de la reconstrucción del indoeuropeo.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


[1] Graduada en Filología Clásica por la Universidad de Valencia 2016; Graduada en Canto por el Conservatorio Superior Musikene de San Sebastián 2019; Máster en Investigación Musical por la Valencia Internacional University 2020.

[2] https://theconversation.com/ancient-greek-music-now-we-finally-know-what-it-sounded-like-99895